Carmen Aristegui, derechos de propiedad y libertad de expresión

A propósito del fin de relaciones contractuales entre Carmen Aristegui y el grupo MVS, he leído en redes sociales opiniones deplorables que claman por la pérdida de la libertad de expresión que tal acontecimiento implica. Tales opiniones no vienen solamente del simplón Juan Pérez, cualquier Brayan que en redes sociales gusta de tomarse selfies y se la vive diciendo lo mucho que le duele México. Las he visto de compañeros de la facultad, de destacados profesores, y de figuras renombradas. Todas sus opiniones ignoran que no hay tal cosa como un derecho absoluto a la libre expresión, y citan, descontextualizado, a Voltaire (“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a decirlo”).

            Nuevamente, hay que recordarles a nuestros amigos que los derechos se reducen a derechos de propiedad. Y la propiedad parte del dominio que nosotros tenemos sobre nuestras personas, es decir, de un derecho de autopropiedad. Pero hay más: el hombre, usando su cuerpo, es capaz de apropiarse de los objetos libres del entorno, a través de la mezcla de estos bienes con su trabajo. De ésta forma se constituye la propiedad privada sobre las cosas. Esta propiedad se puede intercambiar a través de acuerdos mutuos y voluntarios entre dos partes. Así, estamos frente a relaciones contractuales, que pueden ser tácitas (o no declaradas), o expresas (donde se formaliza a través de un documento). Los contratos son figuras consustanciales de la sociedad libre. Al estar sujetos a un contrato, estamos aceptando términos y condiciones que debemos cumplir, so pena de terminarlo. Cualquiera de las partes puede terminar la relación en cualquier momento, exceptuando los casos en que el propio documento indique lo contrario. Y la propiedad sobre las cosas también nos otorga dominio absoluto sobre nuestras posesiones. De ésta manera, se articulan los tres derechos fundamentales: la vida, la libertad, y la propiedad privada[1]. Todos los demás derechos son articulaciones de éstos tres[2].

 

            El derecho a la libertad de expresión es perfectamente válido, pero hay que articularlo con los derechos de propiedad para que sea coherente. Se vale expresar las opiniones que uno quiera, usando su cuerpo. En la sociedad abierta, incluso el chantaje, la ofensa y la calumnia son aceptables[3]. Otra cosa harto distinta ocurre cuando nosotros ocupamos medios de comunicación (que son sujetos de propiedad) para expresarnos. Cuando es nuestro propio medio, podemos expresar lo que queramos sin mayores problemas[4]. Sin embargo, cuando el medio no nos pertenece, solemos estar sujetos a un contrato de trabajo. Esto implica que estamos sujetos a las reglas del lugar donde trabajemos, y que no trasgrediremos ni estas, ni nuestro contrato.

 

        Regresemos a la realidad. Hagamos de lado el hecho de que Aristegui meses antes ventiló el caso de la casa blanca de Enrique Peña Nieto. El pasado 10 de marzo se anunció la creación de Mexicoleaks, una plataforma lanzada por ocho organizaciones civiles y medios de comunicación, cuya finalidad es enviar información de interés público, de forma segura y anónima, con el fin de denunciar actos de corrupción, delitos y transgresiones a los DDHH. Una de las organizaciones que apoyó tal proyecto fue “MVS/Aristegui”[5]. El mismo día, la periodista informaría sobre tal sitio en su espacio radiofónico, mientras que los dueños de la cadena MVS se hallaban ignorantes de tal alianza. En respuesta, el mismo día, MVS sacó un comunicado, donde expresa:

 

  1. Noticias MVS no forma parte de la plataforma Méxicoleaks.
  2. El uso de nuestra marca, sin autorización expresa de sus propietarios, constituye no solo un agravio y una ofensa, sino un engaño a la sociedad, pues implica un muy lamentable abuso de confianza.
  3. Las alianzas estratégicas de MVS Radio, las decide la administración de la empresa, no sus conductores y colaboradores. MVS Radio, nunca tuvo conocimiento de negociaciones, encuentros o posibles alianzas con iniciativas u organización alguna, por lo que lamentamos y condenamos el uso de nuestra marca “Noticias MVS”.
  4. Noticias MVS, tomará las medidas pertinentes y necesarias a fin de que sus recursos humanos, tecnológicos, financieros y materiales, no sean utilizados para fines distintos para los que fueron creados y sirvan a intereses particulares que nada tienen que ver con el periodismo que realiza la empresa.[6]

 

            Como podemos ver en el comunicado, la trasgresión de Aristegui fue, lisa y llanamente, sobre los derechos de propiedad. Por ello, al día siguiente, en otro comunicado dijeron: “Es indebido comprometer a una empresa, sin tener facultades para ello. Disponer, sin autorización, de nuestros recursos y marcas es inadmisible. Cualquier plataforma ciudadana siempre será bienvenida.”[7]. Así, el 12 de marzo, MVS despidió a dos colaboradores cercanos a Aristegui, alegando pérdida de confianza. Al siguiente día, Aristegui dio un ultimátum por su restitución. Para el 15 de marzo, ante tal insolencia, MVS decidió su restitución total.

            En los propios comunicados quedan expuestos claramente nuestros principios: Carmen Aristegui trasgredió la imagen de MVS al usarla para un proyecto riesgoso y sin autorización de sus superiores. De ningún modo tenía derecho a hacerlo, pues no es su propiedad la cadena MVS. Tampoco tiene derecho a decidir quien mantiene o pierde su relación contractual con la empresa. El 16 de marzo ha declarado que MVS no tiene derecho a despedir a su equipo y que va a buscar que sus abogados actúen. Por supuesto que lo tiene, señora Aristegui. El día que usted tenga sus medios de prensa, su tinta, su papel, su concesión del espectro radioeléctrico, dice lo que se le de la gana y hace las alianzas que quiera. Busque los abogados que quieran, tiene una causa perdida. Si llegara a ganar un litigio, sólo aprenderíamos la arbitrariedad de las leyes mexicanas, capaces de intervenir e imponer su voluntad sobre la propiedad ajena.

            Finalmente, me quisiera ocupar de aquellos que dicen que tal acción es un atentado contra el derecho de la ciudadanía a la información y a la comunicación. Tal derecho no existe. Existe un derecho a informarnos de las acciones y gastos del gobierno. Pero que las empresas estén obligadas a informarnos es un error. Lo hacen voluntariamente, como todo acuerdo en el mercado. Y no tienen por qué mantener una empleada sólo porque los no propietarios lo exijan. La última palabra es del señor MVS.

[1]No es exactamente un derecho positivo a la propiedad, sino un derecho a que las propiedades sean protegidas.

[2]vid. Rothbard, Murray N. La Ética De La Libertad. Madrid: Unión Editorial, 1995.

[3]vid. Block, Walter. “Free Speech.” En: Defending the Undefendable, Auburn, AL: Ludwig von Mises Institute, 2008 pp. 39-72.

[4]El Estado como transgresor de la propiedad, puede obligarnos a decir lo que disponga la autoridad, a restituir agravios, a dar “derecho de réplica” en nuestro espacio… sin embargo, ese no es el tema en esta ocasión.

[5]cfr. Roldán, Nayeli, “Nace Méxicoleaks, una plataforma independiente para combatir la corrupción”, en: Animal Político, 10 de marzo de 2015. Consultado el 16 de marzo de 2015, de: http://www.animalpolitico.com/2015/03/nace-mexicoleaks-una-plataforma-independiente-para-combatir-la-corrupcion/

[6]Redacción AN, “Despide MVS a 2 Periodistas (Comunicados)”, Aristegui Noticias, 13 de marzo de 2015. Consultado el 16 de marzo de 2015, de: http://aristeguinoticias.com/1303/mexico/despide-mvs-a-2-periodistas-comunicados/

[7]ibidem.

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Omar R. León

Egresado de sociología, UNAM-FCPyS. Liberal clásico y comprometido con la teoría de los sistemas sociales. También me gusta el heavy metal.

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2 Respuestas

  1. Alan Padilla Rosales dice:

    Esos son los hechos y lo único que nos debería interesar, lo mas triste es que en realidad si existe una intención propagandística detrás de esto (y rumores de que mexileaks seria un pretexto para difundir rumores disfrazados de noticias) , similar a la que existía detrás de el suceso de los 43 desaparecidos, al final solo es ruido necio y pretexto para movilizarse alegando ser mayoría por ser capaces de provocar mas ruido.

  2. Jonathan dice:

    Gracias por ponerlo en libertarios, vengo diciendo esto desde que fue despedida de MVS.

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