Mises en México

Este fin de semana se llevó a cabo un evento sobre la “Libertad y el Liberalismo en México“. Un coloquio organizado por Liberty Fund en torno a la antología de textos realizada por el Dr. José Antonio Aguilar en el cual se da un lugar, por primera vez, a Gustavo R. Velasco entre las filas de una tradición liberal mexicana. En una de las sesiones se discutió Un programa para un partido liberal. Dos reacciones me interesaron. Por un lado fue etiquetado por varios participantes como excéntrico, con relación a una tradición de liberalismo a la mexicana, que a mi parece quiere  justificarse ante cada época por sus carencias y apologías estatistas, como si fuera imposible pedir algo a la altura de Frédéric Bastiat, Adam Smith o la Escuela de Salamanca que durante los siglos XVIII y XIX Sentaron las bases para una corriente liberal pura antes de Mises o Hayek. Afortunadamente hubo quién señalara que en dado caso los excentricos son el resto de los miembros de la antología que se llaman liberales mientras realizan malabarismos apologistas del Estado con las libertades económicas y civiles.

Por otro lado me interesó mucho más lo que dijo el Dr. Ricardo López-Göttig sobre cómo dentro de la corriente del propio Velasco, era un texto bastante tibio, con más ausencias que presencias en cuanto a las denuncias sobre los problemas de la libertad en México. Desupés de todo, era un texto que advertía no ser un análisis profundo sino una argumentación esquemática de los problemas que enfrentaba el país en torno a la carencia de un sistema que garantizara a su plenitud los derechos de propiedad:

freedom to consume or, more precisely, to wish and to form new wants and to search for new means of satisfying them;

freedom to work, to invest, and consequently to produce;

freedom to exchange and to trade;

freedom to acquire, and to use and enjoy the things produced or acquired, that is, to exercise that variety of freedom which is property, and both in the case of consumer and of capital goods;

a stable and reliable money;

the price system;

free competition;

profits and their counterpart losses;

and economic calculation, with its companion, a rational economy.

 

Al final, se reconoció el valor de remar contra la corriente aunque sólo se criticaran algunos defectos de la protección constitucional de los derechos de propiedad. Sobre todo, en 1971. Enseguida recordé la adversidad que en su tiempo enfrentó Ludwig von Mises y como ésta no le impidió decir las cosas que pensaba por más excéntrico que resultara. Después de todo Velasco no negaba su vena miseana, con el cual además estableció una relación personal, llegando a editar con Hayek y otros Toward Liberty: Essays in Honor of Ludwig von Mises on the Occasion of his 90th Birthday.

La relación de Mises con México no se agota con Velasco. Muchos años atrás, en 1942, cuando Luis Montes de Oca como director del Banco de México lo invitó para ofrecer una serie de conferencias sobre los problemas económicos del país. A Montes de Oca le preocupaba el modelo económico del cardenismo. Así, se ofrecieron una serie de conferencias en la UNAM en las cuales el economista austriaco se refirió a los problemas estructurales que le parecían más peligrosos para el desarrollo de la libertad económica y de la calidad de vida de los mexicanos.

En un periodo donde el crecimiento basado en déficit público era una idea incontestada, en un país donde la intevención del Estado en la economía era el dogma, y se planteaba el proteccionismo industrial como único modelo viable para el desarrollo, Ludwig von Mises no dudó en señalar enérgicamente los fundamentos socialistas del Estado mexicano post-revolusionaria. Denunció la falacia del pensamiento keynesiano en torno a la capacidad gubernamental de generar riqueza aumentando la base monetaria y el papel de la inflación: el crecimiento sólo podría ser sostenido por políticas fundamentales favorables al dinero sólido, el intercambio y los derechos de propiedad.

La idea de una tasa de cambio fija y de una política monetaria sujeta a disciplina podrán parecer lugares comunes hoy en día. No obstante, como muchas otras ideas de Mises, en su tiempo resultaba más bien una propuesta excéntrica. La apertura comercial, incluso unilateral, con un énfasis en que las exportaciones eran un mero medio y que las importaciones son las que permiten mejorar la calidad de vida de los agentes económicos, sobre todo de los sectores rurales. Y es que al final la idea de un proceso industrializador basado en proteccionismo tiene 3 principales problemas: 1) la protección inhibe la exportación por parte del sector agrícola; 2) aumenta el precio de bienes manufacturados, disminuyendo la capacidad del sector rural para obtenerlos;  y 3) los altos costos en los procesos de producción evitan que estos entren en el mercado internacional.

Mises también se refirió al problema demográfico y de falta de respeto a los derechos de propiedad en la constitución como elementos a tratar si se quería desarrollar el campo en México. El desarrollo depende de política económica apropiada, y esta será aquella que permita que los individuos obtengan libertad económica. Si bien las políticas proteccionistas podrían bajar los niveles de desempleo temporalmente, esto sólo ocasiona a su vez burbujas y depresiones,  destruyendo además el poder adquisitivo del ciudadano ante el aumento de precios. Al final, el supuesto beneficio en la calidad de vida de las personas que ocasiona la intervención estatal en la economía se diluye ante los efectos no pensados de políticas defectuosas.

No todo es miel sobre ojuelas. Como ya es costumbre en las semanas que dedicamos a pensadores de la libertad. Aquí te dejo un párrafo de The “Other” Ludwig von Mises: Economic-Policy Advocate in an Interventionist World

And in a lengthy monograph that he wrote during the Second World War devoted to economic reform in an underdeveloped country like Mexico, he took as “given” that the politics of Mexican society was not ready to fully privatize, say, the national railway system or the oil industry. So as a “second best,” Mises proposed transforming the railway system into a government-owned but privately managed corporation with strict rules and procedures to assure it was run in a relatively “business-like” manner with the least likelihood of political interference. He even supported limited and temporary subsidies to assist poor Mexican farmers to establish themselves as more-successful private enterprisers.

A pesar de su reconocimiento por la capacidad capital y laboral mexicana y de sus caracteristicas geográficas, climáticas y geológicas … ¿Mises pensaba que los mexicanos no estaban listos para la libertad económica?¿en qué sentido se puede sugerir desde el punto de vista libertario un second best y en que medida ésta traiciona su doctrina de laissez faire? #123porMises y vamos a discutir!

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Esteban

Minarquista de Mercado. Politólogo e Internacionalista por el CIDE, Ma. en Economía Política por King´s College London. Moderado entre los radicales y radical entre los moderados. Interés en filosofía moral y política, historia de las ideas, y análisis institucional. Yo también estuve allí cuando nació el MLM. @menosgobierno

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7 Respuestas

  1. Fernando Arteaga dice:

    Mises era un liberal clásico y para los años que escribió el libro sobre México era visto más como un conservador en tanto su visión liberal tipo la Belle Époque. Sus propuestas son acordes a una visión menos idealista de la economía; el libro es importante para destacar que más alla de la teoría, Mises sí podía hacer la distinción con la historia y que las propuestas de política económica deben ser más complejas a querer aplicar el libro de texto a rajatabla. El error no está en Mises, sino en aquellos intelectuales modernos que sólo ven a Mises como un “proto rothbardiano” // Por cierto, una aclaración, en aquél tiempo Mises era realmente la ortodoxía, sus prescripciones tienen más que ver con Adam Smith –y tmb su pragmatismo! detestado por Rothbard por cierto– que con las ideas de Friedrich List, Alexander Hamilton o el propio Keynes [Los heterodoxos]. Y el tipo de cambio fijo no era nada radical, de hecho el primer economista imporante en hacer énfasis en el tipo de cambio flexible como mejor alternativa es Milton Friedman hasta la década de los cincuenta.

  2. Esteban dice:

    Tienes razón sobre lo del tipo de cambio, esto aparece 10 años antes del famoso artículo de Friedman “Fixed vs. Flexible Exchange Rates”, en realidad quería enfatizar el tema de la política monetaria sujeta a disciplina y la idea del crecimiento basado en déficit.

  3. ¿Es cierto eso de que Mises consideraba que para el caso de México, la salud tenía que seguir siendo pública? Es curioso, Mises es considerado, políticamente un anarquista de principios, a diferencia de Hayek que tanto Rothbard como Hoppe lo consideran un austriaco más cercano al estatismo. La aproximación de Mises a México, sin embargo lo muestra como alguien mucho más pragmático. Saludos.

  4. Mises como cualquier economista prudente sabe que la teoría no es posible aplicarse debido a las posiciones irreconciliables de los diferentes entes económicos, su lucha por la democracia no era una lucha por la razón sino por la concordancia, pues creía que la democracia es el único sistema que permitía la paz social y que esta es primordial ante todo, aun cuando las masas se desvíen con frases y paraísos demagogos, de igual forma realizar reformas radicales podría desatar la ira social, por lo tanto no era recomendable. Montes de Oca fue un partidario de esta diplomacia en las políticas económicas, por eso Cárdenas lo eligió para dirigir el banco de México (1934-1940), habría que aceptar que aunque Cárdenas era prosocialista estaba muy lejos de la utopía, no así J Pani quien siempre junto con Beteta y Herzog trataban con desesperación y con éxito de implementar el keynesianismo. Sólo como anecdota fue el mismo Cárdenas quien hizo que corrieran a un grupo de priistas revoltosos que se quejaban de Montes de Oca y que llegaron incluso a insultarlo y llamarlo homsexual, Cárdenas no dudo en pedir la expulsión de estas personas, digamos que un Noroña no hubiera entrado en las filas del Cardenismo.

  5. En mi opinión, una cosa es que Mises propusiera políticas económicas más ortodoxas (en eso creo que nunca fue radical) y otra decir que “en aquel tiempo Mises era realmente la ortodoxia”. Lo que separa desde la raíz y de manera irrenunciable a todos los austriacos con la ortodoxia (realmente la ortodoxia) es la metodología. Para esos años el modelo neoclásico que preconizaba una predictibilidad absoluta, un concepto de racional predeterminado, un análisis económico estático, el empleo de las matemáticas y la modelización a la que lleva, etc… estaba en plena orgía. Y Mises, padre de la palabra “praxeología” (que designa un concepto que realmente existía porque Menger ya había definido el método de la escuela austriaca) detestaba el análisis económico que no siguiera el sacrosanto método.
    Personalmente, no veo en Mises un economista dedicado a “hacer política económica” sino más bien a un teórico. Pero tal vez sea mi sesgo.
    Y coqueteó con el anarquismo. Está en sus escritos. Aunque nadara entre dos aguas.

  6. Fernando Arteaga dice:

    Tiene razón, no es que Mises fuera “La ortodoxia”, pero situándonos en los años 40 ya con la revolución keynesiana en marcha y con el propio Keynes citando a Mises en su Teoría General como ejemplo de lo que estaba mal en la economía, yo creo que – simplificando el estado de la teoría económica en dos bandos- Mises sí caería en el lado ortodoxo.

    Respecto a lo segundo, tengo entendido que de hecho la “metodología” misesiana había sido , para ese entonces, ya popularizada por Lionel Robbins para el público anglosajón. Además, quitando a Menger y la escuela histórica, creo hasta ese entonces no había trabajos alternativos en forma sobre el método en la economía . El “positivismo” tuvo su fundamento hasta el ensayo de 1953 de M. Friedman. En lo que corresponde al uso de las matemáticas, me gustaría saber su opinión de este ensayo “The use of mathematics in economics and its effect on a scholar’s academic career” http://mpra.ub.uni-muenchen.de/41363/ . Los autores de dicho paper identifican que el quiebre importante – y la explosión matemática- ocurrió hasta el año de 1952. Aunque ciertamente ellos se refieren con “matemáticas” a la modelación intensiva, y para Mises hasta las gráficas marshallianas de Oferta y Demanda representaban mucho matemática. Saludos y gracias por visitarnos!

    • Por partes, como diría Jack el Destripador.

      En los 40’s, Keynes nombraba a Mises como “lo q estaba mal en economía”… pero los neoclásicos a quienes refutaba el modelo keynesiano, tampoco eran “el hogar” de Mises. Iba por su cuenta. Los austriacos, recién dispersos por el tema nazi, no eran nadie. Mises y alguno que quedó en Alemania eran más fieles a Menger (es decir, verdaderamente austriacos) y Hayek, que siempre fue muy de todos los bandos (pero indudablemente liberal)(me refiero a la dicotomía neoclásico-walrasiano/autriaco-mengeriano) estaba un poco en todos lados. Apoyó a Mises y muy bien en su disputa frente a Lange, pero en la London School of Economics por decirlo de alguna manera “compadreó con el enemigo”, entendiendo por enemigo no a los keynesianos o a Keynes, a quien hizo frente, sino precisamente a Lionel Robbins y los liberales ingleses de la época, que seguían la ortodoxia económica-matemática de Walras-Jevons y Marshall. Ojo, que Lionel Robbins JAMÁS siguió el método praxeológico de Mises, ni el genético-causal de Menger. Otra cosa es que difiriera del método de su entorno. Robbins es el “padre” de muchos monetaristas británicos y liberales neoclásicos.

      Respecto al método: hay estudios sobre el método de la ciencia económica muy muy atrás en la historia del pensamiento económico. Y en concreto referente a la escuela matemática, lo sé de veras porque ¡fue mi tesis doctoral! que, si encuentro tiempo y dinero, algún día desempolvaré y publicaré. ;)
      Los argumentos que llevaron a los diferentes autores a rechazar el uso de la matemática y en general la definición de su método (del q ellos creian q era “correcto”) de alguna manera perfila su idea de ciencia, su idea de economía, y en parte su idea del ser humano. Piensa q por ejemplo, en la época de Adam Smith, e incluso Mill, eran filósofos de la ciencia más que lo que hoy llamamos “teóricos de la economía” simplemente. Hay escuelas de pensamiento económico en Italia, Francia, etc.. que sí explicaron cuál era el método. Era lo normal, empezar un libro explicando contenido y método. Pero nosotros, en este siglo XXI es algo que obviamos (porque somos unos burros).

      El artículo que, entenderás, me interesa muchisísimo, y te agradezco infinito, si me permites lo comento cuando lo lea despacio, que estos temas no son un detallito para mi.

      El placer fue mío. Estoy a su disposición con siete horas de diferencia, pero a su disposición. Un abrazo.

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