¿Quién cometió el delito que Dafne no cometió?

El vídeo que circula por redes sociales para poyar la causa Dafne llamó mi atención en el muro de una amiga. El caso de Dafne Taniveth Mc Pherson Veloz, quién es acusada de homicidio tras dar a luz fortuitamente en el baño de Liverpool. La campaña dice: “Dafne fue sentenciada a 16 años por un delito que no cometió. Hoy lleva más de dos años presa. #DafneLibreYa #LiverpoolTeParteLaVida”.

Mi amiga compartía la idea de no pisar de nuevo un Liverpool, y los comentarios iban desde peticiones para que la empresa indemnizara a Dafne, la renuncia del juez y la liberación de la víctima. En los comentarios originales del video, toda una movilización para liberar a Dafne. Pero ¿qué se exige? ¿cómo juzgamos el caso con perspectiva de genero y derechos humanos este caso? Aquí va una reflexión sobre empatía, justicia social, y responsabilidad.

 La empatía, genero y justicia social

Comencemos al revés, y es que el video que promueve la causa guarda su mejor carta al final. Es muy emotivo ver a Dafne llorar ante la muerte de su hija. Quienes proponen que la empatia es parte importante del proceso penal encuentran eco en quienes después de ver el llanto de una madre que perdió un hijo consideran que debe humanizarse la tragediaEste alegato forma parte de toda una visión humanista del derecho penal donde, en contra de una visión utilitaria, se propone que los abogados y jueces tengan una formación donde la literatura y la imaginación empática curen la frialdad del litigio. Liberen a esa pobre mujer, por sentido común, por sentido de humanidad.

Nunca he estado convencido de la tesis empática. Después de todo, la justicia debe ser ciega, e intentar ser lo más empático posible con ambas partes parece una mala idea tanto como parámetro como procedimiento. Es difícil, si no es que imposible, balancear un juicio siendo empático con ambas partes. Además, en muchos casos, los casos difíciles, la empatía es posible a medias. En este caso, es imposible ser empatico con la bebé de Dafne (quién es la víctima del crimen). ¿La  perspectiva de género y derechos humanos significa elevar la postura de Dafne porque es mujer y está viva al grado de víctima? No estoy del todo seguro.

Ahora, una cosa es pedir una reducción de condena dadas las circunstancias (al fina el código penal establece grados según circunstancias como la ignorancia). La imagen de una madre arrepentida por un accidente nos invita a reconsiderar la pena que marca el libro. Pero eso no es lo que piden estos guerreros de la justicia social. El video, su narrativa, y la respuesta de quienes comparten la lucha establece que es culpa de Liverpool o de la sociedad el que no se haya atendido correctamente el parto de Dafne. Liverpool, o todos los demás que no son Dafne, son culpables de violencia obstétrica y toda clase de negligencias.

El contexto y los hechos

Querétaro es uno de los lugares con mayor legislación contra el aborto. Este caso se presta para critica a las leyes conservadoras que siguen destrozando la vida de miles de mujeres, pero no creo que sea lo que está pasando acá. La narrativa, al menos la de Change.org y el video que logró viralizar el Grupo de Acción por los Derechos Humanos y la Justicia Social A.C,es la de la trabajadora inocente, la corporación malvada y el gobierno corrupto.

De hecho yo mismo la compré. La primera versión de este articulo era sobre la utilidad del boicot comercial para combatir actitudes que queremos evitar como sociedad. Me parecía una mala decisión gerencial que, si bien puede que haya sido un accidente, debería tener consecuencias. Si Liverpool actuó de manera deliberada para obstaculizar la entrada de cuerpos médicos, y eso resultó en la muerte de la bebé, Liverpool es culpable. Al menos eso se alcanza a ver en el encabezado de Animal Politico mostrado en el video. Lo que no se alcanza a ver, es que la nota incluye la versión de Liverpool explicando los hechos y concluye con que aún quedaban por investigarse varias cosas. Eso despertó mi curiosidad.

Después de algunas búsquedas la historia se vuelve más complicada. De entrada, la misma defensa declara en algún momento que en esa clase de partos se cuenta con 5 minutos para salvar ambas vidas. Esto parece implicar que el reclamo contra Liverpool es más por omisión que por su acción: Liverpool debía tener todo lo necesario para garantizar los derechos reproductivos de Dafne, al no asistirla para llegar en 5 minutos al hospital, mataron al bebé. Este argumento es bastante más complejo, en términos morales la intervención activa para impedir ayuda, y la omisión pasiva de no otorgar la ayuda necesaria se juzgan distinto. Pero la cosa se complica aún más.

No fue que Liverpool dejara sin atención médica a Dafne. De hecho, la razón por la que no dejaron pasar a los paramédicos de protección civil es que ya había un equipo médico de la empresa Beyen. Atendían a Dafne, que era la única que requería atención médica cuando llegó la ambulancia a la que se le negó el acceso. Cerca de una hora después del parto, era poco probable que la bebé siguiera con vida. De hecho, lejos de culpar a Liverpool por la muerte, en un segundo momento la defensa de Dafne argumenta que la bebé nació muerta. Aunque esto es contrario a otros testigos quién declararon que murió ahogada en el W.C donde se encontró el cadáver luego de que la acusada jalara la palanca en repetidas ocasiones.

Aquí la situación llega a una especie de callejón sin salida. En la medida que lo hechos importan, ayudaría saber como murió la bebé. El problema es que no lo sabremos nunca. Si bien la  autopsia declaro que la causa de muerte fue asfixia por sumersión, no se encontró la placenta (la cual al parecer es fundamental para establecer la causa de muerte). Propongo un “da igual” al asunto de la placenta y la causa de muerte. Si no contamos la versión no corroborada en la que Dafne mata a su propia hija, sucedió una de dos cosas:

(1) La bebé murió dentro del cuerpo de la madre, no hubo negligencia por parte de Liverpool pero habría que investigar si los hábitos y costumbres de Dafne son hostiles al embarazo. En este caso, la única culpable podría ser Dafne, y la ignorancia de su condición puede jugar tanto en su favor como en contra.

(2) La bebé nació con vida, pero dadas las características del parto, era imposible salvar ambas vidas si no se contaba con equipo médico especializado. Liverpool es culpable si consideramos que cualquier proveedor de bienes y servicios debe contar con la infraestructura necesaria para lidiar con partos súbitos. Dafne es culpable si consideramos que una persona embarazada debe tomar precauciones para evitar esa clase de partos.

Cultura de la justicia social

En realidad no sé la respuesta a estas cuestiones de empatía, genero y justicia social, espero a lo más incentivar su reflexión al respecto. Pero si estoy bastante convencido de algo que se deja ver en los comentarios que tildan de inhumano, estúpido y de ser el principal culpable ¿A quién culpar? Evidentemente el bebé que murió no es culpable, y tampoco creo que sea la responsabilidad de un empleador detectar un embarazo y facilitar el parto de clientes o empleados, sobre todo, cuando ellos mismos fallan en reconocer su situación.

Lo que veo con bastante claridad es que en estas luchas por la justicia social terminamos por convertir a las “victimas” en meros “pobrecitos”, que no pueden ni deben ser juzgados de la misma manera. De hecho, en países un poco más sofisticados en esto de la justicia social se critica mucho la clase de videos que martirizan a quien necesita ayuda. La responsabilidad social, dicen varios, no debe generarse de una relación de superioridad con la “pobres” que necesitan la ayuda. Cuando uno lee los comentarios del tipo “vean a esa pobre mujer” o “una mujer en sus condiciones”, parece que hablamos de un animal y no de una mujer adulta de 28 años de edad.

A lo que voy con esto es que me parece absurdo que nadie considere que la primera culpable es Dafne. Quizá no es culpable del asesinato premeditado de su hija; pero definitivamente es culpable de por no ser responsable de su cuerpo y poner a otros (ella no importa, puede hacer lo que quiera con su cuerpo) en una situación de peligro. Es culpable de no tomar las decisiones pertinentes que hubieran salvado la vida de su hija. Es culpable de no monitorear su salud: estaba diagnosticada con una delicada enfermedad de la tiroides, que entre otras cosas se manifiesta con un sangrado menstrual abundante e irregular… pero no, la culpa es de todos menos ella. 

Para la defensa de Dafne, los responsables del embarazo, parto y calidad de vida de Dafne son el Ministerio Público, Liverpool y ahora de todos nosotros.

A la bebé de Dafne la mató Dafne, sus acciones y omisiones. Si lo que queremos decir es que 16 años es una pena desproporcionada para un accidente, lo decimos claro y fuerte. Si queremos decir que todos menos la victimaria son culpables, no cuenten conmigo. 

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En el país del arcoíris

En la tierra de los iguales y la casa de los justos sociales, mi otro yo recibe un correo de change.org. Relatan el asesinato de una niña en los baños de un centro comercial. Una mujer, después de una cadena desafortunada de eventos, ignoró por meses su condición medica y provocó la perdida del producto de su propio embarazo. Enfad, la inocente criatura que no pudo tener una infancia inocente ni desarrollarse hacia su ser adulto, murió en el baño de una tienda departamental mientras quién la trajo a morir así sigue su vida como si nada. Su madre recibió atención médica y ahora continua con su vida como si nada hubiera pasado.  #JusticiaparaEnfad

El mundo no es perfecto, lo habitamos humanos imperfectos. La cosa es, ¿qué clase de sociedad, instituciones, cultura o como lo quieran llamar, puede enfrentarlas y evitarlas mejor? La respuesta tiene que estar relacionada con responsabilidad individual. Generación tras generación hemos sido capaces de culpar a los demás, que si el temblor, que si el PRI, que si Trump, que si el capitalismo, que si la sociedad que si el Estado. Los resultados son evidentes, tenemos que dejar de esperar que los demás eviten nuestras tragedias (o las de los demás). Comenzar a construir historias de individuos, y no creer todo video que en 6 minutos pretenda mostrarnos una versión inequívoca y perfecta de la justicia social

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Esteban

Minarquista de Mercado. Politólogo e Internacionalista por el CIDE, Ma. en Economía Política por King´s College London. Moderado entre los radicales y radical entre los moderados. Interés en filosofía moral y política, historia de las ideas, y análisis institucional. Yo también estuve allí cuando nació el MLM.

@menosgobierno

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