¿A qué le teme Sopitas?

Todos conocemos a Sopitas, es un tipo afortunado. Hace años sacó un pie de los medios tradicionales para convertirse en uno de los primeros y más influyentes comunicadores en la web. Quizá por eso resulta tan obvio ver al sitio de sopitas.com defender la libertad en la red cada que emergen las constantes amenazas contra la privacidad. También por eso me llamó la atención encontrar la semana pasada una nota en el periódico Más por Más en la que Sopitas apoyaba medidas para regular las redes tanto en EEUU como en México.

Su columna trataba sobre la Honest Ad Act, propuesta por el Republicano John Mcain para contrarrestar el impacto político de la noticia sobre cuentas rusas que pagaban por promover contenido en Twitter y Facebook durante la contienda electoral. La opinión de Sopitas no se esconde en ambigüedades.

No es la primera vez que un gobernante busca legislar en torno a Twitter, Facebook o YouTube, pero tal vez sí sea la primera vez en la que se busca atacar un problema que podría afectar a millones de personas en el mundo […] Y, si somos honestos, no suena como una mala idea …

De entrada parece que la magnitud importa, pero también la forma de la regulación propuesta. No se trata de “prohibir que la gente haga memes” sino de regular o prohibir contratos privados y transparentar las fuentes de financiamiento de contenido en redes. A pesar de creer en la responsabilidad de los usuarios de las redes sociales sobre el contenido que consume y comparte, reporta que “Facebook, Google y Twitter saben que pudieron haber hecho mucho más para impedir la intervención rusa en las pasadas elecciones presidenciales del 2016 en Estados Unidos. De pilón, como los fantasmas de la corrupción acechan las siguientes elecciones presidenciales en México, ¿por qué no vamos pensando en legislar para controlar los medios de comunicación 2.0 y proteger al usuario y a la democracia?

Primero me dije, “bueno, hasta los tipos con buena fortuna pueden tener opiniones desafortunadas”. Pero recordé que en tantos años de escucharlo, siempre me pareció un tipo sensato. Me intrigó genuinamente lo que estaba detrás de su editorial. Si bien no es un tratado sobre democracia o regulación, su posición es clara: se encuentra ubicado en la intersección del #UrgeLegislar con campañas electorales. ¿Qué hace Sopitas en un lugar tan raro para los defensores de la libertad en la internet?

Aprovechando el lanzamiento de la segunda temporada de Stranger Things y la época de muertos, me imagino que Sopitas llegó corriendo por miedo a ese incomodo lugar. ¿A qué le teme Sopitas? Creo que le teme a un par de cosas, y si bien no vengo a juzgar sus temores, si quiero aprovecharlos para ilustrar un par de horrores sobre democracia y regulación, que quizá logren asustar aún más a Sopitas, y lo hagan correr hacia un lugar congruente con la defensa de la libertad.

Corre

Miedo a las opiniones por miedo a la democracia

Desde la victoria de Trump el debate público en el país vecino ha mantenido un espacio reservado para el tema de la injerencia rusa en la elecciones. Dejando las acusaciones de fraude de lado, el episodio de la semana pasada abre la pregunta a quién debe poder opinar en una contienda electoral. No hablamos del voto, sino de la idea de poder expresar una idea política en medio de una contienda para apoyar o perjudicar algún contendiente.

El argumento “americano” no es necesariamente limitar la expresión a todo aquel que no sea  “americano” o que no pase por el control de Estado. Recordemos que a diferencia de nuestro país, el sistema político norteamericano respeta la libertad de expresión y de contrato para que privados puedan ejercerla. El argumento es un poco más burdo. Los políticos librando la batalla están en contra de los malos, aquellos que paguen con monedas de países malvados. No quiero entrar en ese debate, pero basta con señalar la estupidez que acompaña la propuesta para combatir al mal.

En este vídeo el Senador Al Franken le exige a un abogado de Facebook el negarse a vender publicidad en Estados Unidos a quién pague con rublos rusos. De manera poco articulada el representante de Facebook señala la facilidad con la que esa medida puede ser burlada. Pero que va, lo que importa es señalar con el dedo a los malos, el viejo juego de friends and foes parece no aburrir a nadie. El argumento se sigue presentando como justificación para la regulación y la irrupción del estado dentro de esferas privadas y de contratos individuales.

Sopitas les compró el argumento, y piensa peligroso que agentes rusos opinen sobre la política en EEUU. Pero esto debería hacer pensar a Sopitas, después de todo, la democracia se basa en que todas las ideas se presenten en la plaza pública y que el ciudadano escoja, confirme o descarte las que le parecen más interesantes, verdaderas o convenientes ¿Por qué temer a las opiniones de los rusos? En particular cuando hay tanto en juego en las elecciones, ¿no es un dicho bastante común el que “las elecciones gringas son muy importantes como para dejarlas en sus manos”? ¿Le daría miedo a Sopitas si los agentes hubieran sido mexicanos y no rusos? ¿No debería poder un mexicano pagar para difundir sus opiniones sobre Trump en EEUU? ¿No sería eso parte de una democracia en un mundo interconectado? No hablamos del voto, hablamos de libertad para opinar. 

Quizá hay que temer menos a las opiniones de otros en una contienda política y más a que independientemente del resultado electoral, otros tomarán cientos de decisiones en detrimento del control sobre nuestra vida. Tenerle miedo a un gobierno intrusivo, capaz de regular hasta la expresiñon, es más sano que el miedo a la exposición a propaganda, opiniones, o hechos (como sea que los quieran definir). Pero para protegerse contra este miedo, las sociedades e individuos requieren derechos de propiedad y la libertad de contrato. Correr hacia la regulación, imitándolos, sería como evitar a Freddy Kruger induciéndonos coma.

Miedo a la inequidad por miedo a la corrupción

Después de dar su venia al control por parte del gobierno norteamericano sobre las grandes empresas tecnológicas,  Sopitas nos prescribe una dosis de regulación para la siguiente temporada de votos. Pero el salto es brutal, en términos lógicos no tiene ningún sentido sugerir la regulación de un sistema electoral con base en argumentos que aplican a un sistema electoral distinto. Las reglas del juego en el país del norte son diferentes y bastante más justificables en este aspecto.

El sistema político mexicano suprimió libertades políticas básicas hace tiempo, paradójicamente, no hablo del régimen priista sino del proceso de la consolidación de la democracia. No hay que ser un libertario radical para reconocer que la equidad sirvió de base del régimen político, independientemente de que este “supuesto muy mexicano” no tenga ningún sustento en la teoría política. Aquí el argumento que no pienso tratar en este monento para no tener que profundizar el contexto político que alineo los intereses de la oposición en una obsesión por la equidad en la contienda. Lo que quiero tomar es que eventualmente esta obsesión llegó a la regulación de fondos, formas, tiempos y actores en las contiendas políticas.

Nuestro camino a la regulación pasa por garantizar a los partidos recursos que, a diferencia de EEUU, no tienen que colectar voluntariamente de quienes creen en su proyecto político. El camino da vuelta a la izquierda cuando, además de la confiscación habitual de bienes vía impuestos (que ya van en parte a los partidos), el gobierno decide regular los tiempos, espacios y contratos de los medios para asignarlos sin remuneración. Luego gira a la derecha para dejar fuera personajes o planteamientos que no queremos que participen en la contienda. Alás equidad, no hemos llegado a nuestro destino pero Sopitas grita “bache a la vista”.

Sopitas nos dice que para evitar el bache que abrieron los monederos de Monex y toda acusación de desvío de recursos en la historia electoral mexicana, lo que hay que hacer es regular internet y los contratos entre privados. Aquí me cuesta seguir a Sopitas, no estoy seguro de si está consciente de las diferencias en los sistemas electorales en términos de libertad de acceso a medios para la expresión de opiniones presentadas en esta entrada.

Quizá está igual de preocupado por el contenido de las contiendas y piensa que limitar la libre expresión es bueno. En este sentido, la propuesta de Sopitas para lidiar con el bache es seguir derecho y aumentar la velocidad a la regulación de medios. Lo malo es que eso hemos hecho cada reforma electoral, ponchando llantas a lo tarado y viendo espectaculares de revistas con candidatos en las portadas mientras esperamos la siguiente grúa regulatoria.

Pero quiero pensar que lo que pasa por su mente es la idea de poder exigir transparencia cuando se tratan de recursos públicos sujetos a leyes electorales. Lo que le da miedo a Sopitas serian entonces los peñabots, pejebots, chuybots y compañía inunden su feed. El miedo a que estén usando su dinero para contaminar su esfera privada, y no le avisen (porque al final la transparencia se trata de pedir perdón, no de pedir permiso).

Si es así, no hay que tener miedo a contiendas políticas inequitativas sino al poder de unos para obligarnos a financiarlas. De estos fantasmas del mal uso de recursos que nos quitaron del bolsillo para contiendas políticas, así como de los monstruos de la equidad, se escapa corriendo hacia un lugar donde se respete la libertad económica y política del individuo para participar.

De nuevo, para defender sociedades e individuos de estos horrores necesitamos derechos de propiedad, no limitarlos más. No ceder nuestros derechos y en cambio retener el poder en cada uno de nosotros para apoyar y participar en la contienda como mejor nos parezca.

Encausemos nuestros miedos y evitemos correr hacia la alcantarilla. Todos flotan allá abajo, pero la libertad que queda para expresar y decidir no es el payaso a combatir, es el arete de plata vuelto proyectil.

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Esteban

Minarquista de Mercado. Politólogo e Internacionalista por el CIDE, Ma. en Economía Política por King´s College London. Moderado entre los radicales y radical entre los moderados. Interés en filosofía moral y política, historia de las ideas, y análisis institucional. Yo también estuve allí cuando nació el MLM.

@menosgobierno

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