¿Es la economía el centro de la sociedad?

Uno de los supuestos más grandes en el pensamiento liberal contemporáneo es que la economía permea todas las actividades sociales, y si nosotros queremos darle solución a todos los problemas que observamos, la solución es simple: dejémoslo al mercado. Al final muchos llegamos a ser liberales por preocupaciones por temas económicos, porque no estábamos de acuerdo con las ideas socialdemócratas o marxistas, o porque conocimos algún texto de Friedman, Bastiat o Mises, todos ellos economistas. ¿Hay problemas con la educación en x país? Pues sencillo, promovamos la privatización, el voucher, o lo que sea, sin atender al tema central: los programas condicionales, es decir qué se enseña y cómo, así como la relación maestro/alumno.

Si queremos preguntar porqué el pensamiento liberal ha crecido con un lastre economicista, primero tendríamos que pensar en la Guerra Fría como contexto. Primero, pensar el mundo frente a la dicotomía capitalismo/socialismo había supuesto tomar posición en el debate, y que en general la discusión girara en torno a terminología económica. De igual manera, los liberales más destacados que el movimiento ha tomado como estandartes (Hayek, Mises, Friedman, Rothbard, Becker) fueron en su mayoría economistas. Por otra parte, el marxismo desde que concibe que es el ser lo que determina las consciencias, está planteando que la forma histórica de producir (modo de producción) es capaz de modelar al individuo en la sociedad. Cuando Lukács y Gramsci pusieron nuevamente a Hegel al derecho, señalaron que sería el clima de opinión lo que sería capaz de modificar el modo de producción. Este pensamiento, radicalmente determinista, no logra dar cuenta de cómo funciona la sociedad en su propia diferenciación funcional.

Es lamentable que el liberalismo contemporáneo más lúcido se haya subido a la idea de que tenemos que recuperar a Gramsci como método de acción política, cuando sus presupuestos son tan limitados y deterministas. Sobre todo son deterministas porque no se ha entendido que la sociedad, en su propia diferenciación funcional, no articula las decisiones en función del modo de producción o de las consciencias, entiéndanse en el orden que se entiendan. Y de este modo, si se quiere cambiar algo, se debe aspirar a tomar decisiones desde el sistema de la política (o en su defecto, a actuar en la periferia del sistema, para convencer a quien no adhiere nuestra forma de pensar y generar demanda para las ideas), no limitarnos a promover estrategias ingenuas como el agorismo o a pensar que se puede lograr algo sin participación política.

La idea de que la economía lo puede explicar todo no sólo es incorrecta, sino que reduce las ideas a una serie de presupuestos absurdos (en el caso de que por lo menos el libertario esté tratando de entender la economía y no sólo repetir conclusiones que vio en un meme o videos de Milei). La economía, si bien como ciencia puede ayudarnos a entender múltiples fenómenos, no es capaz de explicarlo todo. Pese a que los intentos de un Gary Becker por incursionar a áreas inexploradas fuera del mero ciclo productivo, se sigue leyendo todo desde la lógica de precios. Ahora, esto no es necesariamente negativo. Toda observación tiene sus propios limites, pues solo se observa cuando se observa, y sólo se observa lo que se observa. Es decir, en la observación cuando se incluyen ciertos factores, muchos otros quedan fuera. La economía sólo puede entenderse desde su propia codificación, es decir, precios como comunicaciones que reproducen el sistema y que operan bajo la base del dinero como medio de comunicación socialmente generalizado.

Ahora, es que la sociedad moderna es policéntrica. No podemos decir tajantemente que la política, el derecho o la economía sean el centro del sistema. Tampoco podemos decirlo de otros sistemas sociales, como la salud, la religión, el arte, la ciencia o el deporte. Lo cierto es que cada sistema social cumple con funciones socialmente construidas (el derecho fija expectativas normativas, la política busca tomar decisiones vinculantes, la economía busca vincular la producción futura frente a la condición actual…), y que si bien la mayoría de los sistemas sociales actúan con sus propias comunicaciones y necesitan de la economía para funcionar, siempre se toman decisiones en función de sus propios elementos. Pensemos en la relación médico/enfermo, propia del sistema de la salud. Es cierto que los médicos requieren salarios, que los hospitales exigen mantenimiento, que la infraestructura se construye con bienes de capital. Sin embargo, pagar más o menos dinero, más recursos o menos, no necesariamente salva vidas de pacientes. Y decimos no necesariamente porque la cuestión de cómo el sistema de la salud hace frente a las contingencias implica de elementos propios de la condición del enfermo, y de cómo estos son observados por el médico a fin de tomar decisiones. Si bien las decisiones pueden estar influenciadas por aspectos económicos o hasta religiosos (ver casos sobre aborto y objeción de consciencia), las decisiones finales se toman en función de cómo hacer frente a la enfermedad (con todas sus consecuencias). Del mismo modo, en la educación lo que importa es la codificación enseñar/aprender y no el cómo se financia la educación, como muchas soluciones del economicismo libertario han propuesto una y otra vez.

De este modo, si se quiere avanzar hacia un pensamiento serio, se debe dejar de lado la idea de que la economía es capaz de comprenderlo todo. Esto no ha de verse como aquéllos supestos hegelianos en los que la economía “infecta” a la sociedad, o como aquél gran texto de Max Weber titulado Economía y SociedadNo es que economía y sociedad sean entes apartados, sino que la economía es un sistema de la sociedad (por lo cual es más apto hablar de La economía de la Sociedad, como hizo el profesor Luhmann). Por otro lado, economía no puede informarse sobre muchos detalles, que gracias a la división del trabajo, otras personas (y en otros sistemas sociales) se informan. Esto no necesariamente es un factor negativo, es solo parte de reconocer que toda observación tiene sus propios límites. En este sentido, comprender la sociedad no sólo es una proeza enorme, que no se logra atendiendo sólo a factores económicos. No hay que perder de vista que hay decisiones de carácter religioso, científico, artísticas, educativas, políticas o legales, que siempre operan en función de cada sistema social.

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Omar R. León

Egresado de sociología, UNAM-FCPyS. Liberal clásico y comprometido con la teoría de los sistemas sociales. También me gusta el heavy metal.

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2 Respuestas

  1. Rey Nacho. dice:

    No hay religion, ni ciencia sin economia, el titulo que tenes no significa nada, para escribir ese texto incluso q vos estes vivo tuvo que estar el Capitalismo presente es decir comercio de bienes, bochado.

    • Omar R. León dice:

      Es cierto, los sistemas sociales son codependientes entre sí, pero eso no quita que estén diferenciados. Sólo la distinción sacro/profano reproduce a la religión, como legal/ilegal al derecho. Ahora la cuestión de la Sociedad Moderna implica diferenciar religión de ciencia, ciencia de política, política de economía, derecho de política y arte de religión. Lo del capitalismo no tiene sentido, te invito a entender lo que lees.

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